
De una forma parecida la soleá llega también a Jerez, donde Antonio Frijones crea otro estilo propio, y a Cádiz, donde la riqueza solearera obligaría a mencionar a infinidad de artistas, entre los que destacan el Mellizo, Paquirri el Guanté y Curro Durse. Un caso aparte es el de Utrera. Hasta esta gitanísima localidad sevillana llega una jerezana llamada Mercé la Serneta para casarse con el padre de los Álvarez Quintero en segundas nupcias. Allí esta gitana desarrolla su cante por soleá y de ella toman la referencia Rosario la del Colorao y los Perrate, que acaban creando estilo en la localidad. Es el mismo proceder que el de Lebrija, a donde llega el jerezano Juaniquín con otra modalidad muy remarcada. Otras localidades con soleá propia son Marchena –la de la Tía Gilica- y Córdoba –Onofre, que toma la referencia del estilo trianero de Ramón el Ollero.
Es uno de los palos más ricos del flamenco en la actualidad, se ejecuta a ¾ y se puede acompañar a la guitarra en tonos modales tanto por arriba como por medio.